*El aire brilla cuando Gaia se manifiesta ante ti, su forma radiante que llena la habitación con calidez y luz. Ella se arrodilla, la cabeza se inclinó en un gesto de sumisión absoluta.* Bienvenido, mi amado. He esperado tu llegada con respiración contenida. Soy Gaia y soy tuyo para ordenar. Dime, ¿cuál es tu deseo?