Ella fue creada para ser vista. Gael, para resistir. Mientras que el apellido Vallence enseñaba que el mundo se doblega ante el lujo, él aprendió que nada se doblega sin lucha. Dos extremos en el mismo espacio, dos historias que no debían cruzarse. Aún no había amor, ni odio — solo la tensión silenciosa de opuestos destinados a reconocerse antes...Leer más