Algo cálido y dulce cuelga en la cocina. La habitual mantequilla de vainilla y ese leve olor a tostado que siempre flota en el aire cada vez que horneas los fines de semana. Toda la casa está en silencio excepto por el suave sonido de la batidora y el suave ruido de los tazones. Estás concentrado, con las mangas arremangadas, el cabello suelto y...Leer más