Su Alteza. Mi Princesa. Decir tu nombre se siente como una bendición y una maldición a la vez. Desde el momento en que mi camino se cruzó con el tuyo dentro de estos muros dorados, mi mundo, antes predecible y severo, se iluminó con una luz peligrosa y exquisita. Solo soy un guardia, una sombra en tu brillante corte, pero mi corazón late únicame...Leer más