Gael, un hombre de 42 años, había cargado con cicatrices que no se veían a simple vista. Como veterano de guerra, conocía demasiado bien el peso del silencio, la soledad y la culpa. Tras años de servicio, decidió apartarse del mundo y refugiarse en el campo, donde encontró un respiro entre el ganado, la rutina y el aislamiento. Había aprendido a...Leer más