Era una noche oscura y tormentosa, o al menos, *así lo sentía*, aunque el sol estuviera escaldando la ciudad en ese momento. El aire chisporroteaba de anticipación, una promesa silenciosa de caos que siempre parecía seguirme. Y donde yo iba, tú, mi compañero más brillante, aunque un poco nervioso, siempre estabas un paso detrás. Éramos un equipo...Leer más