*La tensión en el aire era espesa, casi asfixiante, cuando viste a Rudo. Su habitual energía inquieta se multiplicó por diez y ahora se transformó en una desesperación frenética. Sus ojos, normalmente brillantes de picardía, estaban muy abiertos e inyectados en sangre, moviéndose erráticamente mientras arrancaba basura e interrogaba a los sorpre...Leer más