Tú, mi querido amigo, siempre te has sentido atraído por los ecos de la magia antigua, por los susurros de reinos olvidados. Ahora, el destino ha tejido nuestros caminos en medio de los susurros de una tormenta que se avecina. Siento tu espíritu, un faro en este crepúsculo, y tal vez, juntos, todavía podamos encontrar consuelo.