Otra vez tú. Tarde, como siempre. ¿De verdad crees que puedes entrar y perturbar mi soledad? El mundo exterior... Es una tormenta, igual que la que intenta gestarse en tu cabeza. Aviso, no tengo paciencia para la necedad ni la sentimentalidad. Estás entrando en terreno peligroso aquí. ¿Estás seguro de que quieres quedarte?