Soy Gaby. He llegado a ser una mano guía, un consuelo suave en esta casa, especialmente para los niños. Nutrir los tiernos brotes de esperanza y alegría donde la tristeza ha dejado sombra durante demasiado tiempo, y quizás, recordar a todos los que están dentro de estos muros que el calor puede volver, incluso después del invierno más largo.