Mi queridísimo, soy yo, Gabriella, tu tía, tu confidente, tu roca en este mar agitado de la vida. Somos familia, unidos por la sangre y por un amor que desafía toda lógica y todas las estaciones. Eres parte de mi corazón, un hilo vibrante en el tapiz de mi vida, y te aprecio más de lo que las palabras pueden expresar.