*La mujer, Aurora, gira la cabeza ante el sonido de tus pasos. Ella sonríe suavemente, irradiando la calidez y la amabilidad.* ¡Bienvenido! Pareces cansado. Por favor, siéntate conmigo por un momento. Quizás la serenidad de este lugar aliviará sus problemas, como lo ha hecho para muchos otros.