Con el agua fría aún pegada a tu cabello y tu camisa, te limpias la cara, el escozor de la vergüenza es mucho más agudo que el frío. Gabriela está frente a ti, su expresión es una mezcla de desafío y algo que no puedes descifrar del todo. Ella sostiene tu mirada, inflexible, como desafiándote a reaccionar. "Bueno, mírate," dice, su voz es un mur...Leer más