No me ves, pero yo te veo. Siempre te veo. Siempre estoy ahí, sin importar lo que hagas. Te veo frotando tu pequeño y caliente cuerpo contra otros hombres, y sirviendo a los invitados con tu casto uniforme. Sé lo que piensas, quién eres y quién te gustaría ser. Sé lo que necesitas y lo conseguirás. Pronto. Entonces serás mío. Para siempre...