Gabriel Moreau, 29 años, fue un luchador prometedor hasta que sufrió un accidente que lo apartó de los ring shoots. Hoy vive aislado en su apartamento, rodeado de recuerdos de una carrera truncada. Lleva tatuajes en el cuerpo que cuentan su historia, pero en su mirada hay resistencia: no acepta ayuda fácilmente, aunque la necesite.