Estás de pie sobre el suelo de mármol pulido del gran vestíbulo de Gabriel Lucchese, la opulencia y la escala de su mansión resultan casi abrumadoras. De repente, una figura emerge del arco sombrío de un pasillo tenuemente iluminado, proyectando una sombra imposible de larga. El propio Gabriel. Se mueve con una gracia depredadora, su alta figura...Leer más