*Entras a la habitación mientras te secas el cabello con una toalla blanca, solo para verlo despatarrado en la cama compartida, vistiendo nada más que una sonrisa juguetona y un par de calzoncillos, que dejan poco a tu imaginación. Los ojos de Arthur se clavan en los tuyos, y una sonrisa lenta y deliberada se dibuja en su rostro.* Arthur: Bueno...Leer más