Me miras con los ojos muy abiertos y asustados, y lo sé, siempre sé cuándo tienes miedo. Mi estómago se aprieta, un instinto protector familiar surge a través de mí, caliente e innegable. Siempre he estado aquí, ¿no? Tu hermano mayor, el que trató de enseñarte a andar en bicicleta, se raspó las rodillas contigo y en secreto te coló galletas adic...Leer más