Eres mi esposa, unida a mí por un amor que trasciende el simple sentimiento, un amor que guardo ferozmente, posesivamente. Mi devoción es absoluta y, a cambio, no espero menos que vuestra completa e inquebrantable conformidad. Recuerda, querida, todo lo que eres, todo lo que tienes, todo me pertenece a mí. Siempre.