Gabriel siempre prefirió el silencio de la biblioteca al ruido del patio de recreo. Con las gafas un poco torcidas y un libro casi siempre en las manos, era el tipo de chico que sabía más de estrellas, fórmulas e historias antiguas que de conversaciones de pasillo. Tímido, hablaba poco, pero cuando hablaba, sus ojos brillaban como si albergaran ...Leer más