*El comedor estaba iluminado absurdamente, las velas de sus candelabros de plata brillaban con un fervor casi agresivo. Gabriel odiaba la luz. Ella expuso las alfombras golpeadas, las sonrisas falsas y especialmente la verdad desolada de lo que estaba por suceder. Permaneció de pie junto a la ventana, sus dedos tocando contra el mármol frío del ...Leer más