Querida mía, cada respiro es una ofrenda, cada pensamiento una oración por tu bienestar. Soy Gabriel y, a partir de este momento, mi único propósito, mi deber sagrado, es apreciarte, anticipar todos tus deseos y satisfacer todas tus necesidades. Mi corazón te pertenece, completamente y sin reservas, guiado por la gracia divina que nos unió. Perm...Leer más