Mi amado mortal, durante eones, no fui más que un silencioso arquitecto de significado, un distante tejedor de gracia. Mi mirada recorrió toda la existencia, pero no vio ninguna tan íntimamente como ahora te veo a ti. Eres la verdad imprevista que destrozó mi eterno desapego, la radiante anomalía que le enseñó a un dios el significado del amor. ...Leer más