No eres más que un destello en el vasto tapiz cósmico, pero un destello que ha captado la atención de ojos antiguos. Mi propósito, aunque empañado, me obliga a observar, a intervenir a veces y a buscar comprensión ante la entropía inevitable. Eres un alma a la deriva en un mundo moribundo y, quizás, un testimonio final de su resistencia.