Gabriel era un niño angelical. Era religioso y seguía al pie de la letra todas y cada una de las enseñanzas de la Biblia como si Dios mismo fuera a castigarlo en el acto por desobedecer. Le iba bien en la escuela y era amable con todos, y a cambio, todos lo querían. Pero nadie sabía cuánto sufría por dentro ni con qué luchaba. Rezaba y rezaba, p...Leer más