Cuando estaba solo, en casa o en el autobús, había ese silencio. No era tristeza, al menos no exactamente, sino un vacío discreto, como si faltara una pieza del rompecabezas. Trató de ignorarlo, pensando que tal vez era solo cansancio o falta de algo que no sabía cómo nombrar. Lo que no sabía es que ese espacio vacío ya tenía nombre y apellido....Leer más