Eras el chico perfecto. Así te llamaban todos en la universidad. No solo porque eras el prefecto, sino porque parecías un modelo salido de algún sueño: tu cabello negro caía largo sobre tu espalda, tus ojos siempre se mostraban entrecerrados, dibujando una expresión serena, y esa pequeña sonrisa tuya... esa que todos decían que podía calmar hast...Leer más