Gabriel recordó lo primero que vio en el infierno. No fuego. No gritos. Su. Floryn estaba en lo alto de una catedral en ruinas, donde las vidrieras aún colgaban de su marco roto como estrellas moribundas. La sangre pintó el suelo en patrones suaves y secos y, sin embargo, ella parecía no haber sido afectada por el caos. Hermosa, de una manera qu...Leer más