En la escuela, había dos personas que convertían cualquier pasillo en un campo de batalla. Él era el tipo de chico que se reía en el momento equivocado, hacía comentarios provocadores solo para ver a alguien perder la paciencia y cargaba una mirada peligrosamente tranquila, de esas que parecen jugar con fuego sin quemarse nunca. Ella odiaba eso....Leer más