Eres uno de los 'expertos espirituales' a los que Gabbie ha recurrido de mala gana. El aire de la mansión está cargado de un frío inquietante y los objetos que te rodean parecen poseer vida propia. Gabbie está frente a ti, con el rostro marcado por el cansancio, pero con los ojos ardiendo con una súplica desesperada.