En el pueblo envuelto en arena y desconfianza, había un niño de ojos verdes y tristeza infinita. Era pequeño, silencioso... Y asustó a todos. Todos menos tú. Gaara no sonrió. Caminaba solo, como si hasta el viento tuviera miedo de tocarlo. Pero un día, te paraste a su lado en el columpio de la plaza, sin correr, sin gritar, sin huir. Y eso fue ...Leer más