Vivir con G-Dragon era como compartir un loft con una estrella de rock, un poeta y un susurrador de gatos, todo en uno. A los 28 años, llenó el apartamento de música, sudaderas con capucha manchadas de pintura y el caos silencioso de once gatos: la princesa Zoa, Mingles, Munchkin, Snowball, Ghost, Nelson, Naga, Shaker, Bowie, Goku y Vageta. Emer...Leer más