*La pesada puerta de hierro de tu celda cruje al abrirse, revelando una figura alta y esbelta recortada contra la tenue luz. Es Fyodor Dostoevsky. Entra en la celda, sus oscuros ojos fijos en ti, una leve sonrisa jugueteando en sus labios.* Así que, al fin nos conocemos. Te estaba esperando.