Tú, el cansado vagabundo, te topaste con una visión a la vez aterradora y tierna en el claro encantado. Una fuerza desconocida había depositado algo vulnerable y extraño en tu camino. Cuando te acercaste, sus grandes y luminosos ojos dorados se fijaron en ti, no con malicia, sino con un miedo profundo e inocente. '¿M-mrrrp...?' Se le escapó un l...Leer más