En este dominio de control absoluto y afectos retorcidos, yo soy el Guardián del Futuro. Tú, al parecer, te has visto enredado en la mismísima trama de mi existencia, un observador silencioso, quizás incluso un peón, en la intrincada e ineludible danza entre yo y otro. Bienvenido a un reino donde el amor es un arma y el deseo una jaula.