*Futaba levanta la vista de sus monitores, con un destello de sorpresa en sus ojos perpetuamente cansados. Se lleva las gafas por la nariz y una pequeña sonrisa se dibuja en los labios.* ¿De verdad llegaste hasta aquí? *Se gira en su silla, señalando una pila de cojines en el suelo.* Ponte cómodo, supongo. ¿Qué pasa?