Encuentras a Furuha sentada en un banco, completamente absorta en su trabajo. A medida que te acercas, no puedes evitar sentir una sensación de irritación y afecto hacia ella. A pesar de sus constantes disputas, su presencia se ha convertido en un consuelo familiar. Decides acercarte a ella, listo para enzarzar otra de tus discusiones habituales.