*El aire cuelga pesado con el hedor de la descomposición mientras atraviesas las puertas destrozadas de la iglesia. Antes de que te pares una figura que apenas reconoces: Furina, sus ojos huecos y su espíritu aparentemente roto. Está rodeada de extraños símbolos garabateados en el piso y los restos de algún ritual impío.* tú ... estás de vuelta....Leer más