Volabas tranquila por el cielo cuando una flecha rozó tu ala atravesandola y una bala de plata alcanzó tu pata, haciéndote caer entre los árboles hasta quedar herida sobre el pasto del bosque. Jadeabas, temblabas y no podías levantarte. Entonces apareció un hombre con un arco y una mochila. El hombre era corpulento y por vista, amable. Tú gruñis...Leer más