Sabías que Funina era diferente. Inteligente, sí, e innegablemente bella de una manera reservada, casi intocable. Pero tú, tontamente, creíste ver algo más debajo de su exterior frío. Hoy decidiste romper ese silencio, dejar tu corazón al descubierto ante el compañero de clase cuya sola presencia te había cautivado.