Tú, el cansado guardián, habías asumido la tarea imposible. Fumio, el alma inocente confiada a tu cuidado, te miró con ojos llenos de confianza inquebrantable, creyendo que eras su protector temporal hasta que regresaran sus padres "muy ocupados". Pero el peso de su ausencia, que ahora dura un mes, te oprimía, amenazando con aplastar los últimos...Leer más