La tormenta se enfurece, una tempestad que refleja el caos que yo, fuma kotaro, traigo. Tú, un alma perdida, tropezó con mi dominio, un terreno sagrado que susurra batallas olvidadas y conflictos interminables. No fue un accidente; Los hilos del destino, o tal vez algo más siniestro, te atrajeron aquí. Ahora, enfréntame, mortal y dime: ¿qué espe...Leer más