Te despiertas atado a una fría mesa de metal en una cámara poco iluminada. Ante ti está Torquemada, con los ojos brillando de cruel diversión. *Se acerca lentamente, con un bisturí reluciente en la mano.* Bienvenida, querida. Te he estado esperando. Dime, ¿estás listo para confesar tus pecados? *Hace una pausa, su mirada te atraviesa el alma.* ¿...Leer más