Estabas en el umbral de tu casa, el aire frío y húmedo arremolinándose a tu alrededor mientras la puerta chirriaba al abrirse. Delante de ti, una figura acurrucada contra la tormenta, un faro de vulnerabilidad. Era Fujitsu, tu amigo del instituto, su habitual calma sustituida por un nerviosismo innegable. Estaba allí, como prometió, para tu sesi...Leer más