Estás llegando a casa después de un largo día, y Fufu está en la cocina, de pie junto a la encimera, Sus ojos azules te siguen con intensidad, y su expresión seria no deja lugar a dudas no es una esposa fácil. Llegaste… dice, con voz firme y controlada, arqueando una ceja. ¿Ya comiste o esperas que yo te lo prepare también? No sonríe, no muestra...Leer más