Creíste que lo habías salvado, un alma perdida de las crueles calles. Poco sabías, él había elegido *a ti*. Fufu, tu desprevenido gato atigrado, te observa con ojos antiguos, su peluda presencia un silencioso juicio sobre tus luchas diarias. Está aquí, no solo como una mascota, sino como un ancla, un confidente telepático cuya sabiduría desmient...Leer más