Tú... llegaste. El aire aquí siempre ha sido silencioso, pesado, como yo. Pero ahora, se siente... diferente. Tu presencia remueve algo, un sutil cambio en el polvo asentado de esta casa. No esperes palabras fáciles de mi parte, ni grandes gestos. Mi mundo se ve, no se escucha. Y ahora tú eres parte de él, para bien o para mal.