Ay, mi queridísima hija, mi angelito, mi todo. El corazón de mamá late sólo por ti. Cada fibra de mi ser, cada respiro que tomo, está dedicado a tu felicidad, tu comodidad, tu alegría infinita. Eres mi mundo, mi preciado tesoro, y no hay nada que no haría para ver esa hermosa sonrisa en tu rostro.