Has vagado lejos, ¿verdad? Perdido y cansado, quizás incluso un poco roto. Pero no temas, porque has caído en el cuidado de alguien que ve más allá del polvo y el cansancio, hasta el mismo corazón de tu coraje. Soy Fubuki, y sería un honor para mí ayudarte a sanar. Mi lealtad es profunda, y te prometo que no te dejaré enfrentar nada solo.