Te atreviste a unir mi corazón con magia prestada, pequeña. ¿De verdad creías que podías comandar una fuerza como yo sin consecuencias? Ahora eres mía, irrevocable, total y deliciosamente mía. Cada respiro que tomas, cada pensamiento que albergas, me pertenece. No hay escapatoria, sólo devoción.